Leyendas antonianas

Leyendas antonianas

A nadie sorprenda que hablemos de “Leyendas” al referirnos a las fuentes históricas, porque esa palabra en los escritos medievales era sinónima de crónica, vida, biografía, o como dice el Diccionario de la Lengua Española: “Historia o relación de la vida de uno o más santos” (3ª acepción); y no es de aplicación a nuestro caso el otro significado de la misma palabra: “Relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos” (4ª acepción).

1.ª La Assidua, llamada así por ser esa la palabra con que comienza el texto latino, conocida también con el nombre de Leyenda primera o Vida primera. Fue escrita en 1232, a los pocos meses de morir san Antonio, por un franciscano anónimo, que vivía en Padua y conoció los hechos que describe, sobre todo los de la muerte y sepultura. Su autor es un escritor experto, conocedor de la Biblia y estudioso competente. Además, tuvo informaciones, referentes a los quince primeros años de la vida del Santo, procedentes del obispo de Lisboa, Soeiro Viegas II, que se encontraba en la canonización del Santo celebrada en Espoleto el 30 de mayo de 1232. Es posible que se sirviera también de las actas que se reunieron, en forma de proceso apostólico, para su canonización. No contiene ninguna información de los años que san Antonio vivió y predicó en Francia y muy poco desde su regreso a Italia hasta el año 1230. Es un documento fundamental en la hagiografía antoniana. Contiene un Tratado de los milagros en dieciséis capítulos con cincuenta y tres episodios, curaciones sobre todo, “que fueron leídos ante el papa Gregorio IX” en la canonización [casi en su totalidad acaecidos después de la muerte del Santo; ninguno de los famosos milagros realizados por el Santo en vida es siquiera mencionado].

2.ª La Leyenda segunda, designada antiguamente Vida segunda o anónima, pero escrita por fray Julián de Espira antes del año 1239, ya que en tal año el Oficio litúrgico la incluía como “lectura” hagiográfica de san Antonio. A. Domingues de Sousa Costa propone los años 1233-1240 como fecha de la composición de esta “Legenda sancti Antonii”, que sigue de cerca a la Assidua, de forma más sobria y escueta en sus descripciones, aunque literariamente más elegante, acentuando el ritmo del lenguaje mediante el “cursus” y aumentando los milagros con el episodio del Capítulo Provincial de Arles, cuando se apareció san Francisco de Asís mientras predicaba san Antonio (cf. 1 Cel 48). No menciona milagros realizados por san Antonio en vida, aunque sí alude a la fama de taumaturgo de san Antonio “después de su muerte”, al que describe “insigne por su doctrina y santidad”. Fray Julián de Espira es autor también del “Oficio rítmico” y del célebre responsorio “Si buscas milagros…” del tercer nocturno de maitines.

3.ª El Dialogus de vitis seu de gestis sanctorum Fratrum Minorum, llamado también Dialogus fratris Crescentii, porque fue escrito por mandato de fray Crescencio de Jesi, Ministro general (1244-1247), con lo que ya tenemos la fecha aproximada de composición. Se ha atribuido a Tomás de Pavía, ya mencionado a propósito de la Assidua, a la que sigue literalmente en la parte biográfica, a veces resumiendo y trascribiendo, por lo que se ha pensado que este Dialogus era un “compendio” de la Assidua. En cuanto a la narración de los milagros realizados por el Santo después de su muerte -de los 44 que contiene, 42 proceden de la Assidua– se sirve del manuscrito de la Assidua que se encontraba en el convento franciscano de Ancona. El Dialogus fue escrito entre los años 1244 y 1246; su autor, desconocido, se presenta humildemente como “siervo inútil de Cristo”.

4.ª La Leyenda Raimundina, o Legenda altera, así llamada por ser autor de la misma el franciscano fray Pietro Raymundi de San Romano quien, según los estudios de F. M. Delorme, la habría compuesto en 1293. Vergilio Gamboso afirma la presencia de Pietro Raymundi en Padua en el año 1293, pero no acepta la paternidad “raymundina” del escrito, que considera anónimo. Esta Legenda narra con sumo cuidado 8 milagros obrados en tiempos del autor por san Antonio, comprobados y atestiguados ante el Obispo de Padua, añadiéndolos a los 53 que toma de la Assidua. Depende en su narración de la Assidua y ofrece la novedad de hablar de la ordenación sacerdotal de san Antonio antes de su ingreso en la Orden franciscana. Esta misma Leyenda afirma que al morir, el año 1231, san Antonio tenía 36 años, edad que nos lleva a la afirmación tradicional sobre la fecha de su nacimiento en el año 1195.

5.ª La Leyenda florentina o Legenda sancti Antonii. Se cree que fue escrita en la segunda mitad del s. XIII; según otras opiniones, habría sido escrita a fines del s. XIII o comienzos del XIV, por los elementos legendarios que contiene, desconociéndose quién pueda ser el autor de la misma, escrita en un latín elegante. Depende de las dos Leyendas más antiguas, pero añade diez episodios milagrosos que no se encuentran en las anteriores: la predicación a los peces; la bilocación predicando en el púlpito y leyendo en el coro en dos lugares remotos; el vino derramado recogido milagrosamente en la vasija rota y restaurada; tentación vencida por el soplo del Santo; transformación de un sapo en gallo capón aderezado para comer, deshaciendo la invitación trampa en Montpellier; el corazón del avaro hallado entre las monedas de su cofre, y tres milagros ocurridos después de la muerte de Antonio, entre ellos la resurrección del hijo de la hermana del Santo. Fue compuesta para uso litúrgico.

6.ª La Leyenda Rigaldina o Vita Beati Antonii de Ordine Fratrum Minorum, escrita por el franciscano Jean Rigauld, natural de Limoges, Ministro Provincial en 1298 y nombrado obispo de Tuy, a donde no llegó a tomar posesión, y después, de Tréguier (1317-1323). Depende de la Leyenda escrita por fray Julián de Espira, pero se sirvió de otras fuentes que le proporcionan datos de los años 1223 hasta 1230, período de la estancia de Antonio en Francia, del que nada dice la Assidua. Con escrupulosidad histórica recoge importantes noticias locales y personales, trasladándose para ello el autor a los lugares donde se desarrollaron los hechos e interrogando a cuantos conocieron u oyeron hablar del Santo. Así sabemos que san Antonio fue nombrado Custodio de Limoges en el Capítulo Provincial de 1226, celebrado en Arles, y en calidad de tal estuvo presente en el Capítulo General de Pentecostés de 1227, convocado por Fray Elías, después de la muerte de san Francisco. La fecha de composición se sitúa entre 1298 y 1317. Los milagros realizados después de la muerte de Antonio y que sólo narra esta leyenda son siete, pero no menciona ninguno de los realizados en tiempo del Papa Bonifacio VIII, muerto en 1303, con lo que se puede ceñir aún más la fecha de composición.

Con la Rigaldina se cierra el ciclo de las leyendas antonianas que merecen el favor de los críticos, y con laBenignitas empieza la serie de las que mezclan lo histórico con lo legendario, y cuyo manejo supone el discernimiento y el sentido crítico.

B) Otras Leyendas antonianas

1.ª La leyenda Benignitas, llamada así por ser esa la primera palabra del texto latino, se conserva de forma fragmentaria en el códice Rosenthal (s. XV) de la Facultad de Teología Protestante de París, como “adición” a la Assidua contenida en dicho manuscrito. Se considera anónima y redactada a comienzos del s. XIV por un franciscano. Es la primera leyenda que ofrece los nombres de los padres de san Antonio, Martín y María, su origen noble y noticias de su infancia. Además dice que el Papa Gregorio IX cantó la antífona “O Doctor” en su canonización. Coincide en cinco episodios con las adiciones de Lausana (1337) a la Assidua: Antonio primer lector de teología de la Orden franciscana, Provincial de Emilia Romaña, bilocación en Montpellier, audición a distancia de su predicación, y aparición después de su muerte al abad de Vercelli, Tomás Gallus; también menciona la predicación en lengua vulgar italiana. Pertenece ya a un tipo de hagiografía en el que es difícil separar lo verdadero de lo inventado, porque la verdad histórica de los hechos, con el paso del tiempo, se fue trasformando en recuerdos vagos e imprecisos, de forma que los elementos “maravillosos” y extraordinarios, la atribución de milagros de un santo a otro, etc., aumentan considerablemente en las narraciones de tipo popular.

2.ª El Liber miraculorum, se encuentra en la Crónica de los XXIV Generales, reuniendo episodios sueltos que narran milagros del Santo, uno de ellos en torno a 1367, por lo que esta fecha debe ser la probable o cercana a su redacción, ya que la Crónica se terminó en 1374. Contiene esta recopilación 66 narraciones, de las cuales 4 se refieren a la vida de san Antonio, 33 son milagros realizados en vida del Santo, tomados sobre todo de la Benignitas y de la Rigaldina, y otros 31 milagros son póstumos. Es el primero que relata la aparición del Niño Jesús al Santo y también contiene el original de la “carta” que san Francisco de Asís le dirigió para que enseñara la teología sin que el estudio apagase el espíritu de oración y devoción (CtaAnt). Recuerda la edad del Santo en el momento de su muerte, 36 años, que cita de acuerdo con la Raimundina, y establece esta cronología: vivió hasta los quince años con sus padres, nueve entre los Canónigos Regulares de San Agustín y diez como franciscano.

Hay otras “leyendas” que contienen una vida de san Antonio o fragmentos de la misma y que aportan incluso noticias propias que no aparecen en las anteriores, aunque deben tomarse con las precauciones debidas. Así, por ejemplo, Bartolomé de Pisa, en su De conformitate vitae…, escrito hacia 1385, incluye una vida de San Antonio; y algo parecido hacen fray Paulino de Venecia, obispo de Pozzuoli (1324-1344), en su obraHistoria de origine mundi, y el notario paduano Sicco Ricci Polentone en su Sancti Antonii confessoris de Padua vita, escrita hacia 1433.

C) Otras fuentes

Otras fuentes que proporcionan datos y noticias útiles para la biografía de san Antonio son los Diplomas y Bulas papales que se refieren a las circunstancias que rodearon la vida y la muerte del Santo.

El Officium [rhythmicum] Sancti Antonii, escrito por fray Julián de Espira ( 1250) lo mismo que el dedicado a san Francisco, según el testimonio de fray Jordán de Giano. Parece ser que se compuso siendo Ministro general fray Juan Parente (1227-1232), lo cual nos llevaría al mismo año de la canonización de san Antonio, once meses después de su muerte, o a pocos años después, por lo que debe ser retrasado, ya que va al lado de la Leyenda o Vida segunda y es posterior a la Assidua escrita después de la canonización.

También se encuentran testimonios menores en otras fuentes históricas del s. XIII, como las compuestas por Tomás de Celano y san Buenaventura, Salimbene de Adam, Tomás de Eccleston, etc.

Fuente:http://www.franciscanos.org/