Iconografía de la Imagen de la Virgen del Rocío

Iconografía de la Imagen de la Virgen del Rocío

La imagen de Nuestra Señora del Rocío, que vemos ataviada de brocados y ricas telas bordadas, responde en su interior a una talla completa fechable hacia finales del siglo XIII. Esto equivale a decir que se trata, por la coincidencia cronológica, de aquella primitiva imagen que fuera colocada por Alfonso X “El Sabio” hacia 1280, momento en que se erige la primera Ermita.

A finales del siglo XVI o principios del XVII, siguiendo el gusto de la época, la Virgen del Rocío, igual que a otras, se le adaptan ropajes de telas sobre la talla para ser revestida.

En el caso del Rocío parece ser que este cambio tiene lugar en la época en que los monjes mínimos de Almonte tienen su custodia.

Está vestida a la moda de los Austrias, como gran dama de la corte, cuyo atuendo se compone de las siguientes prendas: basquiña o saya de forma de campana sin pliegues ni arrugas, corpiño muy ajustado en el cuerpo y la gola que se transforma en rostrillo. Las sobremangas, de gran amplitud, se adaptan al brazo, dejándose ver debajo la manga. Sobre la cabeza se toca con el velo de las vírgenes y desde los hombros arranca el manto.

Porta la Imagen una serie de atributos en orfebrería: Ráfaga, cetro, corona y media luna, respondiendo a la descripción de la mujer en el Apocalipsis de San Juan: ” … vestida de sol, coronada con doce estrellas y la luna en los pies.”

Es evidente que el resultado estético del cambio fue muy positivo aunque los más ortodoxos de la época vieran con recelo tal cambio, pero los nuevos valores catequéticos inspirados tras el concilio de Trento fomentan una revisión también en el arte sacro. La sociedad, envuelta ya en pleno siglo de oro, nada le dice la severidad de ese primer gótico.

 

Hermandad Matríz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte